sábado, 14 de marzo de 2020

Familia de medianoche: adrenalina con efecto Doppler

Las calles nocturnas de la Ciudad de México se suceden en pantalla a veces a una velocidad vertiginosa, a veces estáticas, apacibles. Al llegar la noche, la capital se convierte en un cúmulo de destellos neones. Los semáforos no son los únicos encendidos en esta caótica metrópoli, lo están también las luces de la ambulancia de la familia Ochoa cuando conducen con celeridad cuando una emergencia se suscita.

El documental Familia de medianoche sigue las peripecias de los Ochoa, quienes tienen como sustento el manejo de una ambulancia privada. En la Ciudad de México la cantidad de ambulancias públicas disponibles para una población de millones de habitantes no rebasa los dos dígitos. La necesidad es grandísima, por lo que se ha convertido en un negocio de particulares.

Con tal demanda parecería un negocio redondo, sin embargo, cada noche estas personas deben arreglárselas para que la gente pague la asistencia brindada, ya que no faltan los pretextos como "yo no pedí el servicio" o "no tengo dinero". Más veces de las que se quisiera, los parientes de los afectados no saldan la deuda, a pesar de que su conocido ya fue trasladado al hospital y se hizo uso de material médico para curaciones, hemorragias o anestesia, ya no se diga la gasolina del vehículo.

Esta cinta, dirigida por el norteamericano Luke Lorentzen, ganó el Premio a Mejor fotografía en Sundance 2019, Mejor documental en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) y el Premio Mezcal a Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

En ocasiones, los propietarios de las ambulancias tienen que competir por los pacientes. Forman parte de peligrosas carreras automovilísticas para ver quién llega más rápido al lugar del incidente y lograr ganar al cliente. De igual forma, algunas mantienen un tipo de convenio con ciertos hospitales privados y cuando -aparentemente- las clínicas públicas están saturadas, los trasladan a esos. No obstante, en la parte final del documental se ven las consecuencias fatales que esta situación conlleva.

Un aspecto digno de aplaudir es que no deja que el morbo robe la atención, dada la temática de la película. No se muestra en ningún momento el cuerpo de los accidentados y evita al máximo sus rostros.

Es un documental que, acompañado de muchas risas y momentos graciosos, auspiciados sobre todo por el más pequeño del clan Ochoa,  muestra lo que vive la gente que se dedica a este negocio y que, así como en muchos otros sectores donde la situación no está regulada, implica inconvenientes para ambas partes, no solo para quienes requieren de una ambulancia, sino también para quienes prestan el servicio.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Tiempo sin pulso: la oportunidad de alguien nuevo

Mi escritura será un poco errática. Ya tiene algunas semanas que vi esta peli y por no escribir de ella en el momento he olvidado algunas partes. Aún así espero que sea suficiente para que se animen a verla y apoyen el cine mexicano ;D

El filme cuenta la historia de Bruno, un joven que junto con su familia sobrelleva la ausencia de su hermano que murió en un accidente automovilístico. Su madre es la que vive el duelo de una forma más dura, lo que provoca no solo enfrentamientos con Bruno, sino también con su esposo, con su hija y con la ex-novia del difunto. Por otro lado, presenciamos la frustración de Bruno por ser incapaz de masturbarse, las razones de esta condición serán esclarecidas a lo largo de la cinta. Aunado a esto, llega nuevamente a la ciudad su antigua novia, lo que en  conjunto hará al protagonista replantearse su papel dentro de la muerte de su hermano.

Este es el primer largometraje de la directora Bárbara Ochoa. La película formó parte de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en 2016. He visto y leído algunas entrevistas con la directora donde expresa que uno de los temas que trata es el de la asexualidad, pero a causa de esto le han llovido una serie de críticas porque creo que se equivocó de concepto y aunque le faltó informarse más, no por eso su filme es menos bueno. Por lo menos yo que iba sin ningún tipo de conocimiento previo acerca de la temática, más allá de la sinopsis, no sentí que eso fuera el tema principal, sino más bien las decisiones que toma el personaje para ayudarse a salir de la desolación. 
Como parte del elenco aparece Fernando Álvarez Rebeil, ¿soy la única que tiene un crush con él? El  fue el protagonista masculino en la serie Alguien más. Esa serie que por alguna razón siempre relacioné con Soy tu fan. Me parecen de la misma manufactura, muy distinta a lo que se hacía en México antes de que apareciera Netflix. También apareció en Sueño en otro idioma. Ese actor se me hace super lindo. 

En cuanto a la música, en un inicio podrían parecer canciones populares, pero por lo menos para mi oído estancado en la década pasada, no las reconocí. Fue agradable escuchar música armónica desconocida. Es como cuando te gusta mucho una banda o un artista, conoces todas sus canciones y dentro de esas que no son éxitos, hay joyas enterradas. Así se siente el soundtrack de esta cinta: lleno de tesoros esperando ser descubiertos.

La directora se valió de los planos a detalle en los momentos de ensimismamiento de Bruno. Ahora solo recuerdo cuando se enfoca en las diminutas partículas de polvo a través de la luz, pero a lo largo del filme hay varias escenas del estilo. Otro detalle que me pareció destacable fue lo implícitas que fueron las escenas "sexuales" y lo pongo entre comillas porque no me refiero a las actuadas entre dos personas, sino al mismo personaje en busca de su deseo perdido. 
Escenarios cotidianos como el Espacio Escultórico de la UNAM, el CENART o la Cineteca Nacional son el lienzo donde los personajes se desenvuelven. Hay escenas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (♥) que le hacen gran honor a sus murales. El bullicio diario, en lugar de parecer atiborrado y escandaloso, más bien luce ocupado y vivaz. Logra hacer que luzca bello lo ordinario.

Hay varias escenas en el interior del CENART (Centro Nacional de las Artes), lugar que siempre me ha llenado de intriga porque de niña iba mucho a la FILIJ (Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil). Toda la parte de los salones me era completamente desconocida. Es super linda, un laberinto de cristal.

No esperen encontrarse con una gran revelación. Además de las características mencionadas anteriormente, que me parecen bastante meritorias, el mensaje final que yo entendí me parece lo más importante: muchas veces permanecemos anclados al pasado, sin darnos cuenta de que ese pasado es el que nos impide avanzar a cosas nuevas. De verdad nos quita muchas energías y tal vez si solo nos decidiéramos a dar ese paso hacia algo nuevo aunque desconocido, veríamos que vale la pena y no tanto porque lo nuevo pase a ser automáticamente maravilloso, sino porque entonces nosotros habremos cambiado, habremos aprendido algo de la experiencia previa. Así que sí, atrévanse y salten de un acantilado.